Han pasado 8 años de la última participación del Málaga CF en la Liga de las Estrellas, como no hace mucho se tildaba a la Primera División del fútbol español. La explosión de euforia colectiva que vivió la ciudad el pasado 20 de junio no había tenido parangón en la historia de nuestra ciudad, y aunque no era la primera vez que Málaga celebraba un ascenso, en modo alguno se ha festejado como en esta ocasión. Y me gustaría hacer algunas reflexiones al respecto.
Posiblemente nos encontramos ante un fenómeno social desconocido en Málaga, donde los jóvenes han sido sus verdaderos protagonistas. Todo el mundo destaca que este nuevo malaguismo se ha sentido plenamente identificado con la joven plantilla capitaneada por Juan Francisco Funes, probablemente porque se formaron y crecieron a la misma vez, al calor de la Champions.
La conexión o simbiosis perfecta que se ha establecido entre la afición y el equipo ofrece reflexiones que van más allá de lo deportivo. El hecho de haber conseguido el ascenso con una plantilla repleta de canteranos, de niños que hace unos años correteaban con un balón por las calles de nuestra ciudad, y que a pesar del triunfo obtenido, lo siguen viviendo con humildad; produce respeto y admiración entre los aficionados. No vivimos tiempos fáciles. La juventud malagueña no lo tendrá fácil, de seguro que mayores dificultades que sus padres para poder acceder a una vivienda o ganar un sueldo digno. Y en tiempos de crisis, la gente busca modelos en los que inspirarse, y la plantilla malaguista lo es. Los jóvenes aficionados creen que el Málaga LUCHA POR ELLOS. Y entre las aspiraciones más nobles que anidan en el corazón de los seres humanos está EL TRIUNFAR EN LA VIDA, en cualquier vertiente de la misma, tanto personal como profesional. Es por ello que David Larrubia, Dani Lorenzo, Izan Merino, Aaron Ochoa, Diego Murillo, Ramón, Chupe, etcétera; se han convertido en modelos en los cuales inspirarse. Porque a su corta edad y como fruto de una vida de esfuerzo y entrenamiento, han encaminado sus vidas por la senda del triunfo, independientemente de lo que les depare el futuro.
La semilla plantada hace años ha germinado. Ahora sólo falta que las instituciones y las fuerzas vivas de la provincia estén a la altura de la ilusión generada. Y que de una vez por todas se ponga fin a la situación irregular de administración judicial que atenaza al club desde hace 6 años.
Por último, mi agradecimiento a la dirección del periódico el Victoriano por invitarme a formar parte de la magnífica redacción que lo compone y poderles acompañar durante toda la temporada comentando la trayectoria del Málaga CF, que esperemos sea muy fructífera. Mimbres hay. Ilusión también. Este año, nuestro querido club dará que hablar…
ERNESTO GARCÍA CAÑAS






