Pocos barrios en Málaga pueden presumir de lo que tiene la Victoria, una ruta botánica cerca de casa. Mientras en la mayoría de las zonas de la capital es necesario desplazarse utilizando diferentes medios como el autobús, el coche o incluso desplazarse kilómetros para poder disfrutar de un momento de tranquilidad, nuestros vecinos pueden hacerlo a pie de calle. Esto convierte a nuestro barrio en un enclave único.
Las personas como seres vivos que somos, no debemos olvidar lo importante que es entrar en contacto con los entornos naturales, no solo como un hobby o pasatiempo, sino como una necesidad biológica y mental. Esto nos aporta numerosos beneficios como reducir el estrés, mejorar la salud cardiovascular y reconstituir el equilibrio. Se puede considerar una medicina natural que está al alcance prácticamente de todo el mundo.
Por eso, en este artículo y prácticamente a las puertas de entrar en el otoño, os proponemos esta ruta botánica, que permite redescubrir el patrimonio natural que nos rodea en nuestro día a día.
Nuestra ruta comienza en el epicentro de nuestro barrio como son los jardines de Alfonso XII, situado junto al emblemático santuario de la Victoria. Su terreno proviene de la antigua zona conventual de huertas y jardines de los Frailes Mínimos de San Francisco de Paula. En esta primera parada, podemos disfrutar de árboles como las jacarandas – de las que ya hablamos en su día en otro artículo -, el cual, durante la primavera, sus copas se llenan de flores en un tono violeta. También podemos encontrar naranjos y Ficus que aportan un aroma a azahar y con su follaje, ofrece sombra y refugio para numerosos animales.
Si continuamos paseando hacia calle Fernando el Católico en dirección al Santuario, la vegetación se torna a un aspecto más solemne. En este tramo encontramos cipreses y adelfas, adaptadas a periodos largos de sequía y proporcionando vistosas flores que adornan este entorno.
A continuación, comenzamos la subida a la ladera del monte Gibralfaro, en apenas 10 minutos podemos observar un cambio de microclima y de ecosistema, gracias al inmenso pinar que cubre esta pendiente.
El trayecto, compuesto por senderos de tierra y adoquines, está delimitado por pequeños arbustos aromáticos como el romero y el tomillo. Al alcanzar la cumbre, nos aguardan dos grandes atractivos: el Castillo de Gibralfaro -donde es posible recorrer sus murallas- y el mirador de Gibralfaro y la Coracha, desde donde se disfrutan unas impresionantes vistas panorámicas de toda la ciudad.
Os recomiendo utilizar aplicaciones móviles de reconocimiento vegetal, como PlantNet para identificar estas y otras especies que os vayáis encontrando en el camino.
Por último, recordaros como hemos venido haciendo desde nuestros comienzos y que es lo que refleja la finalidad de estos artículos: el respeto y cuidado de nuestro entorno para conservarlo y recuperar parte de lo ya perdido.






