Es que es muy fuerte y muy injusto!, todos los días ocurren cosas malas, las oyes y las ves en las noticias, te impresionas, comentas, te haces cruces y pides que nunca te toque… pero cuando ves todo esto como de lejos, o lo oyes y acto seguido te vibra el móvil, ves un mensaje que te comunica que eso que tanto horror te acaba de causar, le ha ocurrido a un chaval que has visto crecer, que has tratado en momentos felices y de celebración o reuniones familiares, que su madre es tu amiga, alegre, cariñosa, simpática y buena chica, que les has hecho fotos preciosas en una bonita y divertida noche de San Juan de tantas celebradas juntas, con hermanos, hijos, sobrinos, amigos… se te viene el mundo encima y te quedas como bloqueada, se te agolpan los recuerdos, se te saltan las lagrimas y piensas “¿qué le digo cuando la abrace?” Creo que será mejor un abrazo en silencio, de emoción contenida que se desbordará inevitablemente. ¿De dónde saca, una madre rota, las fuerzas para seguir viviendo cuando le arrebatan salvajemente la vida de su único hijo?
Descansa en Paz, querido Nachete. Ojalá estos asesinos paguen con el mayor castigo, nada devolverá su vida, pero que las investigaciones lleguen hasta el fondo, salga lo que salga a la luz, se haga justicia (que hay poca, la verdad) y hagan una buena limpia, que bastante falta hace, evitando así más asesinatos como este, de un chaval indefenso y por la espalda. Demostrado ha quedado por la policía que estaba limpio, sin antecedentes, un chaval normal que no estaba metido en nada turbio y que estos cobardes se han “equivocado” de víctima. Un error sin solución, ¿y ahora qué?
Me vienen a la boca muchos calificativos para esta gentuza asesina, por respeto a este niño y a su madre, voy a guardar la compostura y con “educación emocional” solo voy a pensarlas.
Chelo Texeira Rojo.
21/09/2026
Para mi estreno como redactora, tenía en preparación tres temas relacionados con la literatura y el arte, el reciente y triste acontecimiento ocurrido el viernes 18 de septiembre en este amplio y malagueño barrio, me ha afectado de tal forma que estas palabras han ido saliendo de mi corazón apenado e impotente, las comparto con todos los lectores de El Victoriano, deseando que no tenga que escribir nunca más desde la tristeza.






