HUMANIZANDO A… JAVIER VALLESPÍN “PELOCHES”

Humanizando a… nace con un propósito sencillo: descubrir a la persona que existe detrás del personaje. Más allá de los titulares, los éxitos y la exposición pública, queremos acercarnos a las emociones, los recuerdos, los miedos, los sueños y las experiencias que han marcado la vida de quienes admiramos. Porque antes que artistas, deportistas, empresarios, comunicadores, etc., son seres humanos con historias que merecen ser contadas.

Del desparpajo en las tablas al aplauso de nuestra tierra: Javier Vallespín «Peloches» se confiesa en «Humanizando a…»

Hay nombres que en Málaga evocan noches de verano que se alargan entre carcajadas, el sonido de un patio de butacas roto en aplausos y esa maravillosa capacidad de curar cualquier pena a base de ingenio, gracia y arte andaluz. El nombre de «Javier Vallespín Peloches» está ligado indisolublemente al humor en mayúsculas, a los monólogos canallas y a esas memorables comedias teatrales que, desde su querida Antequera natal, han recorrido con rotundo éxito los escenarios de toda nuestra provincia. Pero para quien escribe estas líneas, encontrarse con él significa asomarse a la Málaga que no se toma en serio a sí misma pero que se entrega en alma a lo que ama. Detrás del cómico brillante que nos arranca sonrisas en salas de comedia o teatros veraniegos, se esconde un hombre de constancia infinita y una calidez humana que cautiva desde la distancia corta. Hoy, los caminos de la vida nos sientan frente a él. Para nuestra sección «Humanizando a…» en El Victoriano, dejamos a un lado los disfraces de escena, los guiones cómicos y el foco del monologuista. Nos reencontramos con la persona de mirada noble, con el creador generoso que siempre defiende la alegría como filosofía de vida y con el corazón de un malagueño universal, en una conversación que destila memoria, risas verdaderas y muchísima autenticidad.

1.¿Quién eres realmente cuando nadie te está mirando?
Uno más, una vez bajo del escenario no me gusta ser el centro de atención, eso si, si tengo un chiste en la recámara lo suelto.

2. ¿Qué recuerdo de tu infancia sigue acompañándote hoy?
Creo que dos cosas super importantes, la travesura y los amigos

3. ¿Qué le dirías al niño o la niña que fuiste?
Cuando seas grande vas a estar tieso, pero vas a ser muy feliz haciendo reir a la gente

4, ¿Cuál ha sido el momento que más ha cambiado tu vida?
Cuando escuché la primera carcajada en mi primera actuación

5, ¿Qué miedo has tenido que vencer para llegar hasta aquí?
El miedo a dejar un trabajo que no me hacía feliz pero me daba de comer a diario

6. ¿Cuál ha sido la herida que más te ha enseñado?
La mentira…

7. ¿Qué persona ha marcado tu vida para siempre y por qué?
Logicamente mis padres, que te enseñen el respeto y la humildad es la base de todo, no todos han tenido esa suerte.

8. ¿Qué sacrificio te ha dolido más hacer para conseguir tus sueños?
Alejarte de la familia y los amigos, soy muy de los míos y separarme de eso en lo personal no lo llevaba muy bien

9. ¿Hay algo que la gente suele asumir sobre ti y que está muy lejos de la realidad?
Imagino que si, la gente ve al cómico una hora encima de un escenario, sobran 23 horas al día para conocerme.

10. ¿Cuándo fue la última vez que lloraste y qué provocó ese momento?
No suelo llorar la verdad, pero de la última si que me acuerdo, el fallecimiento del gran Manolo Doña, el primero que me dió la mano y me enseñó los valores de este trabajo

11. ¿Qué es lo que más agradeces en esta etapa de tu vida?
Que me haya llegado con una edad y madurez adulta, eso me ayudó a dar lo que recibía y a apartar de mi vida lo tóxico para rodearme sólo de gente que me aporte buenas vibras

12. ¿Qué te sigue quitando el sueño?
Absolutamente nada, dicen que no hay mejor almohada que una conciencia tranquila.

13. ¿Qué te devuelve la paz cuando todo parece derrumbarse?
Mi casa

14. ¿Cómo te gustaría que te recordaran cuando ya no estés?
Pues que digan, lo que nos reíamos con el Peloches no era normal

15. Cuando se apagan las cámaras, los focos y los aplausos… ¿quién queda?
Siempre digo lo mismo, al escenario se sube Javi Peloches y se baja Javi Vallespín, el de siempre, el del fútbol, el del padel, el de la cervecita con tapa, el del chiste rápido, el hermano, hijo, marido y padre. El que no necesita aparentar ni mentir para seguir adelante.

Y así, después de dejar a un lado los títulos, los reconocimientos, los focos y todo aquello que el público conoce, llegamos al final de este encuentro con Javier Vallespín «Peloches».

Gracias por abrirnos una puerta mucho más difícil de atravesar que cualquier escenario, despacho, estudio o terreno de juego: la puerta de tu vida. Gracias por compartir recuerdos, emociones, heridas, sueños, miedos y esas pequeñas verdades que, al final, son las que realmente nos permiten conocer a la persona que hay detrás del personaje.

Porque eso es, precisamente, Humanizando a… detenernos por un instante, mirar más allá de lo que todos ven y descubrir que detrás de cada nombre conocido hay una historia, una infancia, unas luchas, unos silencios y un corazón que siente como el de cualquiera de nosotros.

Gracias, Javier, por regalarnos tu tiempo, tu cercanía y, sobre todo, tu verdad. Ha sido un placer conocerte un poco más, pero, especialmente, descubrir a la persona que permanece cuando se apagan los focos.

Y ahora que cerramos estas páginas, surge inevitablemente una nueva pregunta…

¿Quién será el próximo protagonista de “Humanizando a…” en El Victoriano?

Alguien conocido. Alguien con una historia que merece ser escuchada. Alguien que, quizás, creemos conocer… pero del que todavía nos queda mucho por descubrir.

La respuesta llegará muy pronto.

Porque detrás de cada persona hay una historia.

Y nosotros seguiremos aquí, dispuestos a leerla.

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