Los que nos faltaba

La IA irrumpe en el mundo de la música

Con sus defectos y sus virtudes hemos sobrevivido, disfrutando con el talento humano, desde los tiempos más remotos existió la música, a veces limitado si quieres de la música moderna, si a ella nos referimos, o para mejor decir de algunos estilos aparecidos en los últimos tiempos, pero bueno, para gustos los colores, suele decirse. Dejamos al lado los grandes clásicos que fueron y serán siempre fuente de inspiración: Bach, Mozart, Beethoven, Chopin, Vivaldi, Strauss, Puccini y un largo etc. Sería un sacrilegio mezclarlos con todo lo que ha venido después. Ellos merecen capítulo aparte.

Los que tenemos una cierta edad, o una edad cierta, y hemos disfrutado la música desde dentro y también desde fuera, hemos visto la evolución que la técnica ha ido introduciendo en la producción y ejecución, no siempre de manera acertada, pero hemos asimilado conceptos que finalmente nos han parecido normales dentro del complejo mundo de la creación producción y divulgación. Mi edad y experiencias vividas me permiten hablar de aquellos equipos de sonido antiguos, cuando los hubo, que eran simplemente para amplificar el sonido y así llegar a todo el público, no tenían ningún tipo de efecto; rever, agudos, graves, etc., lo primero que recuerdo es un aparato que se le llamó “Eco”, que no era mas que un aparato con una cinta sin fin que se intercalaba entre los micros y amplificadores que hacía el efecto eco, proporcionando mas profundidad al sonido final. Poco a poco fueron apareciendo nuevas tecnologías que mejoraron la calidad del sonido, hasta hace unos años en los que se desmadra todo con inventos como el “auto tune”, un invento que permite cantar a cualquiera, por poco dotado que esté, ya que permite disfrazar la voz y corregir desafines, con lo cual todo el mundo puede ser cantante. Particularmente soy partidario de la música en vivo y a ser posible en acústico, para si apreciar el sonido puro incluido algunas imperfecciones que pudieran darse, ya que no somos máquinas y en eso hay que diferenciarse.

Toda la vida admiré y valoré el papel de los autores, artífices de los placeres que proporciona la música, que, por cierto, quiero decir una vez más, que para mí hay dos clases de música, la buena y la mala, yo no distingo géneros ni estilos, puedo pasar del flamenco a una sinfonía sin ningún problema, solamente pretendo disfrutar de la buena música en general. Bueno, en realidad hay un estilo actual que no soporto, que me perdonen todos los admiradores que es el Reguetón, no me gusta ni el sonido ni el contenido de las historias que cuentan, pero puede que sea yo el equivocado.

Venimos percibiendo dentro de los avances tecnológicos un paso de gigantes con la Inteligencia Artificial, que ha venido para quedarse, esperemos que sea para bien. En el mundo de la creatividad musical a irrumpido de forma abrupta, no me refiero a su uso como ayuda al proceso creativo. Hace unos días me desayuné con la noticia de que la IA había creado un grupo musical con un gran repertorio que ha tenido gran aceptación en los canales distribución musical, la mayoría no saben distinguir si se trata de un sonido real o producido con este método. Pero no solo han creado la música, también han creado al grupo, Velvet Sundown.

Son jóvenes, rompedores, con estética vintage y sonido de los 70’s. acaban de lanzar su primer disco. Pero hay un pequeño detalle: no existen. Ni los miembros, ni sus voces, ni sus instrumentos son reales. Todo, absolutamente todo, ha sido generado por inteligencia artificial.

Este grupo Velvet Sundown y sus componentes no existen, son producto de la IA (Inteligencia Artificial)

La IA no solo compone la música, también ha diseñado sus portadas, sus letras y hasta sus entrevistas. Las plataformas no están obligadas a diferenciar entre música creada por humanos y la generada por algoritmos. Y ese vacío empieza a inquietar a parte de la industria musical. Y por supuesto a los autores tradicionales, ya que muchos viven de los ingresos que sus creaciones le generan.

Pero no todos están de acuerdo. ‘Sons of Legion’, una banda de rock con músicos de carne y hueso ha lanzado su propia versión de uno de los temas de ‘Velvet Sundown’ para demostrar las diferencias. Y se nota. En la interpretación, en los matices, incluso en los solos de guitarra: lo orgánico frente a lo sintético.

Por ahora, la diferencia todavía se percibe. Pero la inteligencia artificial aprende rápido. Muy rápido. Y este experimento musical podría ser solo el principio.

Yo no sé vosotros que pensáis al respecto, pero a mí me da mucho miedo, esto va en detrimento de los compositores músicos y letristas que son los primeros perjudicados.

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