La hermandad capuchinera del Domingo de Ramos atesora su popularidad centenaria en una extraordinaria salida procesional de 12 horas con su dolorosa bajo palio
La Hermandad del Prendimiento ha protagonizado en la ciudad de Málaga un fastuoso Día del Pilar con María Santísima del Gran Perdón. Una procesión extraordinaria en el marco de sus cultos anuales ha sido la cita más esperada de cuántas ha organizado la corporación capuchinera por su aniversario. En su trono procesional, con la Banda de Música del Rocío y desde la casa hermandad de Estudiantes, la dolorosa comenzaba sus 12 horas de recorrido por el Centro Histórico hacia su barrio de Capuchinos. La cruz guía comenzaba a discurrir ante la monumental Alcazaba a las 18:00 horas. El público agolpado en calle Alcazabilla se extendió rápidamente a los aledaños de la catedral, donde una coral recibió la imagen del granadino Andrés Cabello Requena. A las nutridas filas de velas, le siguió una amplísima representación de la mujer de mantilla. Además de tres estandartes, el guión y varias representaciones en una otoñal, aunque calurosa, tarde de festivo nacional.
Como si de una oda de amor a la Virgen se tratase por su intersección en las enfermas de cáncer de mama. El color rosa fue el elegido por muchos devotos y hermanos para acompañar a la Virgen del Gran Perdón, la Virgen del lazo rosa. Por su parte, el recorrido se mostró engalanado por largas cuerdas con flores de papel en blanco y rosa con varios lazos alusivos a la enfermedad. El grupo joven del Prendimiento juntos al de otros tantos se encargó de la realización y puesta a punto de todo el exorno, destacando puntos como Tribuna de los Pobres, Carretería, Dos Aceras o la vuelta completa a su casa hermandad a través de varios arcos.
En torno a las 22:30 horas, la ovación en Tribuna de los Pobres por la llegada del cortejo procesional se hizo patente mientras se produjo el cambio de hombres de trono tras el paso por la casa hermandad de la Cena, en calle Compañía. Frente a la escalinata, el trono de orfebrería plateada avanzó cadencioso con la música y la voz del ‘Ave María’. El gran estreno musical, obra del victoriano Francisco Javier Criado, ‘La Tarde Azul’ empezó a sonar con el aviso de “¡nos vamos a pulso!” de los capataces. Hasta dos veces consecutivas María Santísima del Gran Perdón alcanzó el cielo por medio de sus casi 300 hombres de trono.

Fuegos artificiales, cantos, poemas, vítores y petaladas se desarrollaron en Carrera de Capuchinos y el corazón de su barrio hasta llegar al entorno de Salesianos. Muy entrada la madrugada y a sones de ‘Aurora, Reina de la Mañana’, el trono hizo la maniobra para colocarse en paralelo al Santuario de María Auxiliadora y la casa hermandad salesiana. Este saludo centralizó toda la atención estando los malagueños rendidos ante una plaza de Capuchinos que esperaba el encuentro de los titulares de la hermandad. La Virgen del Gran Perdón quedó sobre una alfombra de sal a las puertas de su sede canónica, la parroquia de la Divina Pastora. En su atrio, perfectamente engalanado, salió N.P.J. del Prendimiento para recibirla. La salida extraordinaria firmó su encierro en torno a las 05:00 de la madrugada con numeroso público.
El Prendimiento puso de manifiesto el centenario de una cofradía señera como vehículo para mostrar un valor tan inmenso y atemporal como es el Gran Perdón
Como si de una oda se tratase, pero esta vez exaltando su advocación: Gran Perdón. En lo bello y el carácter festivo, extraordinario o, incluso, histórico, fue necesario trascender lejos de quedarse en la superficie. La bellísima imagen mariana mostró a los malagueños su grandeza popular, castiza y patrimonial. Si bien, destacando la devocional como reflejo del ícono de fe de María en una profusa catequesis en la calle; recordar una actitud necesaria, que a veces requiere de una mayor voluntad propia, principalmente de fe y humildad: la del perdón a sí mismo y al prójimo. El Prendimiento puso de manifiesto el centenario de una cofradía señera como vehículo para mostrar un valor tan inmenso y atemporal como es el Gran Perdón.









