Nuestro Padre Jesús de la Soledad protagonizó una salida procesional multitudinaria por su XXV aniversario, recorriendo los barrios de la unidad pastoral Divina Pastora – Buen Pastor
“A un ritmo vertiginoso” definiría a la perfección el estado actual del señero barrio de Capuchinos en el ámbito cofrade. Cuando restaba un día para recordar el primer aniversario de coronación de la Divina Pastora y a una semana de la extraordinaria de María Santísima del Gran Perdón de la Hermandad del Prendimiento, la Hermandad del Dulce Nombre hizo partícipe a la ciudad de un acontecimiento histórico en la festividad de San Francisco de Asís. La salida extraordinaria por el XXV aniversario de bendición de su titular, Nuestro Padre Jesús de la Soledad, comenzó con el traslado previo de su sede canónica, la parroquia de la Divina Pastora en el corazón de Capuchinos, a la del Buen Pastor en el barrio de El Ejido. En unas pequeñas andas y recordando su vestimenta a como fue concebido por su escultor cordobés, Antonio Bernal, y con el cíngulo de su bendición recorrió su unidad pastoral hacia el Buen Pastor, donde lo recibió la Hermandad de Crucifixión.
La corporación del Domingo de Ramos abrió las puertas de la casa hermandad de Crucifixión a las 16:00 horas. Con la plenitud del Sol sobre la ciudad, el acompañamiento de velas encabezado por su cruz guía franciscana ‘tau’ recorrió la calle Diego de Siloé, buscando Cruz Verde para hacer la subida por Carrión y volver a Capuchinos por San Millán. Los sones de la popular banda de CCTT del Paso y la Esperanza ponían ya los sones entre la multitud mientras el trono cruzaba ya el dintel del salón de tronos.
Dos novedades importantes éstas: por un lado, el acompañamiento musical de cornetas y tambores en contraposición al acostumbrado de agrupación musical en Semana Santa; y, por otro lado, la estética que presentaba el Señor sobre un monte de rosas rojas en el trono de María Auxiliadora. Sin el grupo escultórico representando las negaciones de San Pedro, sino en solitario. Con túnica morada bordada de la Hermandad del Císter de Córdoba, sustituyendo la tradicional lisa. Dejando una impronta inédita y, a la vez, vaticinadora con el dorado del trono en vista del proceso de ejecución en el que se encuentra el suyo. En su atavío, han destacado los estrenos donados de un broche pectoral y juego de gemelos, según diseño del artista Pablo Cortés del Pueblo, realizados por el joyero Manuel Fenoll. Así como, un broche donado por la Congregación de la Divina Pastora.
El saludo a la hermandad hermana del Prendimiento a su paso por la casa hermandad fue otro de los importantes hitos de la extraordinaria. María Santísima del Gran Perdón presidió un altar efímero en su trono con las puertas del salón de tronos abiertas para recibir al Señor de la Soledad. La dolorosa de la Hermandad del Prendimiento se trasladó también en andas desde la Divina Pastora para su próxima salida extraordinaria del 12 de octubre. La plaza del Patrocinio se convirtió en un hervidero devocional llegada ya la noche. La Asociación de Vecinos Victoriana de Capuchinos y La Fuente fortaleció las lazos de unión con la hermandad capuchinera frente a su sede con la entrega de un detalle floral y el saludo de su presidente, José Ocón. La cancela del histórico Cementerio de San Miguel la presidió la Virgen del Patrocinio, dolorosa al culto en la capilla intramuros. De forma conjunta, entidad vecinal y dirección del cementerio, organizaron también este acto con una saeta a manos de Celia López.
Daoiz o Tizo, donde se interpretó la marcha ‘El Día del Señor’, fueron otras arterias del barrio que coparon la atención. Si bien, entrada ya la madrugada, la plaza de Capuchinos vivió la salida de María Santísima del Dulce Nombre al atrio de la Divina Pastora para encararse a su Cristo. La casa hermandad de Salesianos registró el encierro a las 02:00 horas aproximadamente entre cientos de personas que se agolparon en los aledaños, en la calle Eduardo Domínguez Ávila.











