Santo Domingo acoge los cultos anuales de los titulares del Jueves Santo con renovados altares efímeros y la entrega de la medalla de oro al antiguo hermano mayor, don Rafael López Taza
El cartel de la salida procesional, obra de don José Valverde Ríos, acapara la atención tras el primer día de triduo dedicado al Señor
La Sagrada Cena de Málaga protagonizó durante estos dos primeros meses del año y comienzo de la Cuaresma los cultos a sus titulares. El 22 de enero María Santísima de la Paz presidió el altar mayor de Santo Domingo, sede canónica desde 2020 y volviendo así a sus orígenes percheleros. Esta hermandad de carácter ferroviario rindió homenaje a las víctimas del accidente de trenes en Adamuz “como gesto de recuerdo y oración”. En este sentido, la dolorosa lució una cruz pectoral de coral negro y oro. Mientras que una locomotora con un crespón negro ocupó la zona baja del altar. El triduo se desarrolló marcado por el devoto besamanos las jornadas del 24 y 25 de enero con función solemne en esta última. Además de la rememoración del milagro de la entrega de una casulla a San Ildefonso, realizándose la ofrenda al director espiritual y párroco del templo, don Antonio Fernández López.

Foto: Hermandad Sagrada Cena. María Santísima de la Paz en sus cultos anuales de enero presidiendo la parroquia de Santo Domingo
La dolorosa se presentó con un terno blanco completo con bordados de oro, enmarcando su rostro un sencillo y elegante tejido de tul. Una estampa que en palabras de su vestidor, don Javier Nieto, recuerda especialmente su estancia en 2024 en el Santuario de la Victoria por la celebración del centenario. En sus cultos anuales, la imagen alterna diferentes colores de manto y saya como es el caso del azul, identificativo con su imagen procesional
Apenas tres semanas más tarde, la corporación del Jueves Santo reinventó el altar efímero de la Virgen de la Paz. En la misma ubicación, pero esta vez dedicado al Santísimo Cristo de la Sagrada Cena: un sorprendente y novedoso aparato de cultos para disponer también los doce apóstoles y celebrar el triduo y función solemne. En esta ocasión, unido a la nueva entrega de medallas a nuevos hermanos, estos días marcaron la presentación del cartel anunciador de su salida, obra de don José Valverde Ríos. En otro orden de cosas, la hermandad concedió su medalla de oro al antiguo hermano mayor, don Rafael López Taza, “por su encomiable labor” en el cargo. De igual forma, el reconocimiento de hermana distinguida a doña María José Jiménez Jiménez.
Para esta ocasión, el Señor lució túnica burdeos bordada en oro, ceñida a su cintura por un cíngulo dorado. Sobresaliente el estreno del mantolín de damasco con bordados, también en oro, provenientes de una antigua capa pluvial, objeto de donación de su vestidor, don Juan Navas.

Foto: Hermandad Sagrada Cena. El Señor de la Cena en sus cultos anuales de febrero presidiendo la parroquia de Santo Domingo






