Nueva Esperanza renueva un año más la vigilia de su onomástica

La sede canónica de Santa Ana y San Joaquín abre sus puertas al filo de la media noche del 18 de diciembre para felicitar a la titular mariana de la hermandad del Martes Santo

El vestidor Francisco Navarro reviste a la dolorosa con un manto rojo de María Santísima de la Amargura Coronada (Zamarrilla) “en agradecimiento por lo vivido” en la anterior Semana Santa bajo el lema ‘Un manto de Amargura puede ser una Nueva Esperanza’

La expectación de María crea un circuito devocional de seis dolorosas con la celebración de sus cultos anuales

La Inmaculada Concepción ha marcado tradicionalmente el inicio de los cultos de diciembre. La renovación de este voto en cofradías como Fusionadas, a partir de María Santísima de Lágrimas y Favores, hace que los cofrades de nuestra muy mariana ciudad de Málaga renovemos esa defensa de este dogma de la Iglesia. A penas diez días más tarde, la Esperanza centrará la atención en el calendario. Una de las últimas festividades de los cofrades y de mayor arraigo en muchas localidades. Los tres días de cultos previos al 18 de diciembre se desarrollarán en cofradías como la Esperanza o Estudiantes. Igualmente Nueva Esperanza, que pone una especial nota de interés en su trascurso.

La hermandad del Martes Santo ha acostumbrado año tras año a su barrio a acudir a la celebración de la vigilia y felicitación a María Santísima de Nueva Esperanza. Cuando apenas restan 30 minutos para la llegada de tan especial onomástica, Santa Ana y San Joaquín abre sus puertas. A la sede canónica, acuden decenas de devotos, hermanos y vecinos de Nueva Málaga. La penumbra de la noche recorre todo rincón de la parroquia. Tan solo un punto de luz hacía el Nazareno del Perdón, titular de la cofradía; esta dolorosa y el crucificado que preside el altar mayor. A oscuras, en silencio, con absoluto rigor y varias bancas giradas frente al altar efímero de la Virgen. El respeto. Ella. La mirada atenta de quienes aguardan estos instantes de cercanía. Las lazos de amor entre las lágrimas que simplemente suceden y ella. Quién tan solo se ve iluminada por un foco directo a su rostro y los hachones que la custodian. Recuerdos e historias, peticiones y agradecimientos. La leve sonrisa, la ternura de manos entrelazadas o aquella otra sobre el propio corazón. En definitiva, gestos desprovistos de la perfección programada. María se encuentra a ras del suelo y congrega frente a ella la gracia de acuñar en corazones su nombre perfecto.

El silencio se da el relevo recíproco con el rezo en el contexto de suspiros, llantos y suaves melodías. La voz de una hermana verbaliza meditaciones en torno al icono de la Virgen en nuestro día a día. El balance del año acaece en plegaria y profundo agradecimiento. La familia, los amigos, uno mismo. El rezo se dirige a la grandeza de la vida en el dolor y la alegría. La oraciones del Padrenuestro y Ave María envuelven la parroquia. Se adivina quien reza también siguiendo la letra de esa música instrumental mientras no aparta sus ojos de los suyos: “Junto a ti María como un niño quiero estar. Tómame en tus brazos, guíame en mí caminar. Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar. Hazme transparente, lléname de paz. Madre, madre…”.

‘Salve Reina’ es el canto a María Santísima de Nueva Esperanza con la llegada de un nuevo 18 de diciembre. Es su fiesta; el alborozo que la emoción quiebra la voz. Vida, esperanza y dulzura en una mano dispuesta al pueblo como refugio maternal para el beso del amor y felicitación.

La Esperanza en Málaga

La Archicofradía del Paso y la Esperanza protagoniza hasta tres días de besamanos, el primero en horario solo interrumpido por la celebración eucarística. Las colas de fieles no tardan en bordear el lateral de la casa hermandad. Sobrecoge el sonido del crujir de los escalones de madera para detenerse frente a frente y besar la mano de la Esperanza Eterna.

María Santísima de Gracia y Esperanza preside el eje central de la gran cúpula barroca que forma la estructura de su sede del Santo Cristo de la Salud. En el corazón de Málaga, la Cofradía de los Estudiantes engalana a su titular para la celebración de sus cultos anuales. Por su parte, en el barrio de Cruz del Humilladero, la hermandad del Domingo de Ramos de Humildad y Paciencia prepara a su dolorosa por tal motivo. María Santísima de Dolores y Esperanza recibe a sus devotos con parte de su mejor ajuar.

Volviendo al centro histórico, la señera parroquia de los Santos Mártires se convierte en punto neurálgico en este recorrido de “las Esperanzas”. Y es que la Hermandad de la Columna (Gitanos) hace de su capilla un altar efímero para acoger como protagonista a María Santísima de la O. La expectación de María se enmarca en el rezo de las llamadas antífonas; es la particular novena preparatoria al nacimiento de Jesús. Ya, en el Molinillo, muchos malagueños visitan a María Santísima de Amor y Esperanza. Aunque quizás menos conocida por no ser titular de una corporación nazarena, esta dolorosa recibe culto junto a N.P.J. de la Salud en la parroquia de San Dámaso (sede canónica de la Cofradía de la Piedad). Con elegancia y un notable boato, los cultos de Amor y Esperanza se sitúan de manera muy bien resuelta en el círculo de la festividad de la Esperanza.

Fotos: publicadas en los perfiles oficiales de las distintas cofradías

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