UN MERITORIO EMPATE ANTE EL DÉPOR EN UNA ROSALEDA DE PRIMERA (1-1)

La Rosaleda anoche fue una fiesta. No en vano, se cumplían 8 años de la última temporada que el Málaga CF disputaba un partido de primera en el estadio malacitano. La victoria no fue posible, pero el equipo lo intentó hasta la extenuación. Se consiguió un empate que, en palabras de Funes, supo a poco; pero que dejó satisfecho a la afición dada la entidad del rival, un Deportivo de La Coruña muy reforzado tras su ascenso a Primera. El equipo gallego ha llevado a cabo una importante inversión para dar un salto de calidad deportiva, tanto es así que su plantilla representa el quinto presupuesto de la Liga, por lo que el empate de ayer resulta meritorio.

Hay dos formas de tener un equipo de calidad en Primera División. Una de ellas es a base de talonario -como en la época del jeque o como lo está intentando el Dépor-, y la otra, fraguando una generación de canteranos como no conocíamos otra desde los años 80 del siglo pasado. Eso se ha conseguido y, en estos momentos, la esperanza del malaguismo radica en que el Málaga, en poco tiempo, pueda convertirse en la sensación del fútbol español por su buen fútbol. Porque hemos de reconocer que nuestros “niños” juegan muy bien. Llevan a cabo un fútbol vistoso, combinativo, de ataque, donde todos se conocen a la perfección; y funcionan como una magnífica orquesta dirigida por una excelente batuta: la de Juan Francisco Funes.

Pero el Málaga no sólo destaca por el buen manejo del balón, también lo hace por el esfuerzo solidario de todos los componentes del equipo. Basta observar lo pronto que recuperan el balón tras pérdida. En bloque alto, no dejan jugar al adversario. En el momento que un jugador contrario recibe el esférico, rápidamente tiene dos o tres encima para “robárselo”, por lo que el trabajo defensivo es magnífico por la presión que ejercen en zona de ataque. Jugando de esa forma, los éxitos deportivos no tardarán en llegar.

¿Qué nos falta de momento? En mi modesta opinión: asentarnos más en la categoría, recuperar lesionados y que los refuerzos que han llegado o queden por llegar comiencen a sumar basándonos en la experiencia que atesoran en Primera. Personalmente, anoche eché en falta el concurso del lesionado Adrián Niño. Necesitamos de un delantero que acompañe a Chupe, en alguna fase del partido, y que por sus cualidades futbolísticas aporte cosas distintas. Nos faltó pisar área con más peligro y precisión en el último pase.

Destacar a título individual el formidable trabajo que están realizando Recio y Einar Galilea, teóricos centrales suplentes, pero que están rayando a buen nivel en este difícil comienzo de liga.

Fue una grata sorpresa también la irrupción de Haitam en el segundo tiempo. En los últimos años no le ha acompañado la suerte en cuanto a lesiones, pero parece que vuelve a reencontrarse con el fútbol, de lo cual nos alegramos. Calidad atesora de sobra para deslumbrar en la categoría.

El próximo fin de semana jugamos frente al todopoderoso Real Madrid. Nunca hemos ganado en el Santiago Bernabéu. Pero las estadísticas están para romperse.
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